Hoy os voy a contar nuestra primera parada de la luna de miel: Osaka.
Pero antes quiero explicaros un poco cómo llegamos hasta allí:
Cogimos nuestro primer vuelo el sábado 22 de junio a las 6:30 de la mañana para volar desde A Coruña hasta Madrid.
En Madrid nos cambiamos de terminal, a la T4S, y esperar porque el vuelo a Tokio salía a las 13:05h. El vuelo fue de unas 13 horas aproximadamente y llegamos a Tokio a las 9:30 hora local.
Las gestiones en el aeropuerto fueron bastante rápidas, pasamos por inmigración, pusimos las SIMs a los móviles y fuimos a la oficina de Japan Rail para activar el JPRailPas y coger el billete para el Narita Express.
Para trasladarnos hasta Osaka primero cogimos el tren Narita Express a las 11:18h hasta Shinagawa y solo tuvimos veinte minutos para comprar algo de comer y cambiar de andén para coger el shinkansen a las 12:40h.
Llegamos a Osaka a las 15:26h, justo a la hora prevista. En Japón la puntualidad de los transportes es alucinante.
Al salir de la estación cogimos un taxi que nos dejó en el hotel y allí tuvimos que echarnos a dormir un rato porque llevábamos viajando 28 horas y en el avión no dormimos nada.
Yo lo pasé bastante mal porque cuando me senté en el primer tren empecé a encontrarme mal, con bastante dolor de cabeza y con el estómago revuelto.
Después de dormir un poco y ducharme ya me encontraba algo mejor y decidimos ir a ver alguna de las cosas que tenía apuntadas.
El Umeda Sky Building es un rascacielos de 173 metros de altura.
No es un rascacielos normal porque consta de dos edificios que están unidos por el mirador arriba del todo.
Para acceder al mirador se sube primero por un ascensor y luego por unas escaleras mecánicas acristaladas y que van de un edificio al otro. Yo, que lo paso bastante mal en las alturas, subí porque no podía perderme esas vistas de toda Osaka. Es una pena que estuviera lloviendo porque el mirador es impresionante.